marcha en Chile or el derecho a la educación, 2011.

En Chile el pueblo disputa los cupos para entrar a la Universidad Pública, obligados por las propuestas de selección universitaria que realiza el sistema, criticándo especialmente el uso del criterio ranking de egreso.

Para comprender esta situación es necesario ir hasta el 2003, año en que la Universidad de Santiago de Chile (USACH), decide desarrollar la acción afirmativa llamada Propedéutico. Este es un sistema de selección pensado especialmente para que estudiantes de sectores populares puedan ingresar a esta prestigiosa universidad, que usa para ello, entre otras cosas, el criterio ranking de egreso.

En los sistemas de selección universitaria, en países en donde se distribuye la educación de forma desigual (como Chile), una de las críticas más fuertes que reciben las acciones afirmativas que se implementan en la enseñanza superior, es precisamente su cooptación ideológica por parte del sistema formal universitario dominante, como tal, las acciones afirmativas comienzan a funcionar como un elemento más que refuerza la exclusión, ya que por efecto de su aplicación habrían algunas personas que serían más educables que otras en la universidad. Esta situación se debe a que el objetivo de toda acción afirmativa es incidir en la práctica selectiva de las universidades, por lo que para influir, invariablemente, dichas acciones afirmativas se imbrican con el sistema de selección dominante, logrando matizarlo a través de aumentar el número concreto de estudiantes matriculados en la universidad que sean pertenecientes a grupos sociales históricamente excluidos.

Para comprender el ranking de egreso, en tanto acción afirmativa, hay que rastrear el origen de esta medida. Primero que todo es un indicador utilizado no solo en Chile sino que también en universidades altamente selectivas en el extranjero (por ejemplo, Estados Unidos). Además, es un indicador que la USACH propone como consecuencia de su experiencia en implementar un sistema alternativo de selección que favoreció a estudiantes de escasos recursos económicos y de liceos municipales con altos índices de vulnerabilidad que fueron asesorados por esta universidad en el contexto del «Programa Liceo Prioritarios» del Ministerio de Educación (MINEDUC). Lo que hizo la USACH fue invitar a participar de esta experiencia inédita a estudiantes que se encontraban en 4to medio de estos liceos y que se ubicaban dentro del 10% (aprox., varía el %) de mejor rendimiento de su curso durante toda la enseñanza media.Estos alumnos debían participar y aprobar tres cursos (lenguaje, matemática e gestión personal), así como tener un 100% de asistencia todos los sábados en la mañana a las clases en la misma USACH. Quienes terminaban el proceso entraban a un bachillerato de un año, el que aprobado les permitía matricularse en cualquiera de las carreras que ofrecía la universidad. La USACH, para implementar este sistema, junto a la voluntad política de sus actores, contaba con los antecedentes teóricos y empíricos internacionales  que indicaban que este segmento de estudiantes tendían a presentar gusto por el estudio y por la lectura, así como motivación por el aprendizaje, todos buenos predictores del éxito universitario.

El escenario en el que se encuentraba la USACH en el momento que crea el sistema Propodéutico es muy importante de no perder de vista, ya que su consideración ayuda a comprender de modo preciso el ranking de egreso. En aquel período la USACH que estaba interesada en educar a estudiantes de Liceos Prioritarios (con un alto índice de vulnerabilidad y bajos resultados en las pruebas estandarizadas), era parte  de  un sistema que castigó a sus universidades públicas, obligándolas a vender sus servicios según las leyes de mercado, al mismo tiempo que mantuvo en ellas una gestión según normas y leyes administrativas propias de la burocracia estatal, logrando con esto impedir que compitiesen en igualdad de condiciones con las universidades privadas. Lo anterior más la obligación de las universidades de autofinanciarse a través del cobro de aranceles, logró instalar el sesgo económico como variable clave en el acceso a la educación superior. Todos estos elementos configuraron la imposibilidad de crecimiento de las universidades públicas, supuesto básico si lo que se buscaba era del desarrollo de un sistema privado.

En este escenario estaba también  la destrucción del sistema público de educación básica y media chileno, con instituciones que no enseñaban lo que requería un estudiante para enfrentar la prueba de selección universitaria (PSU), obligándolo con esto a costear un curso extrasistema de preparación (preuniversitario), con lo que se reforzaba aún más el sesgo económico que ya estaba instalado en el cobro de aranceles de las universidades. Como se aprecia el sistema se ordenó para la exclusión de los más pobres.

Con este escenario en contra la USACH tiene la osadía de cuestionar el sistema de selección dominante en ese momento, comprobando en la prácticaa  través del desarrollo del Propedéutico, que el indicador de la prueba de selección universitaria (puntaje en la PSU) no es ni el único ni el mejor indicador de selección, y lo más importante, que una variable como el ranking de egreso podría ser sensible en la selección de jóvenes de los sectores populares.

Del año 2003 a la fecha (año en el que la USACH inicia el desarrollo del propedéutico) no ha mudado importantemente el escenario que en aquella época acompañó a la USACH. Es decir, cuando el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH) decide incorporar la variable de ranking de egreso, la única mudanza relevante en Chile es el amplio consenso en la población sobre que la educación es un derecho, el resto del sistema de enseñanza continúa igual. Dicho de otro modo, hasta el hoy el Estado de Chile, a través de obligar a sus universidades a autofinanciarse mediante la venta de servicios y el uso de una gestión burocratizada, impide el crecimiento de sus universidades públicas, y con ello impide que estas puedan garantizar el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad para todos/as.

Para que el CRUCH y sus universidades públicas no deban seleccionar a estudiantes utilizando medidas que invariablemente eligen a unas personas por sobre otras (llamadas parche por los estudiantes), es decir, para que provea matrícula para todos los interesados,  es necesario que el Estado de Chile realice una fuerte inversión en el sistema universitario a nivel de infraestructura y número de funcionarios docentes y administrativos, así como una actualización de sus posibilidades de gestión interna. Para formar los académicos que se requieren para ello, debe alinearse con dicho proyecto un ajuste en los criterios de asignación de becas del estado para estudios de postgrado nacional y extranjero (becasChile), incorporando variables de equidad de género, pueblos originarios, nivel socioeconómico, temas de proyectos de investigación, tipos de universidades y programas, etc. (democratizar lo llaman). En definitiva, lo que los mismos estudiantes han señalado, sin un fortalecimiento de la educación pública es imposible lograr que además esta sea gratuita y de calidad para todos/as.

Nuevamente la solución está en el presupuesto el cual es controlado por el aparato estatal, ya que las universidades públicas si se les impide crecer y se les impone el autofinanciamiento a través del cobro de aranceles solo pueden entregar lo que tienen: selección y endeudamiento.

marcha en Chile or el derecho a la educación, 2011.

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